viernes, 24 de noviembre de 2006
el adiós a un ser querido
Es duro el enfrentamiento con la muerte. se nos ha ido la tía Mª Antonia, la única no casada y por tanto entregada a su marido e hijos. Bien es verdad que ella estaba entregada a Dios y así lo había decidido desde jovencita pero nunca se despreocupó por los suyos, sus hermanas y hermano, sus sobrinas y sobrinos, sus sobrinos de segunda generación, de los que anotaba los nombres y fechas cuidadosamente para llevar la cuenta, y hasta de los sobrinos de tercera generación, que correspondían a biznietos, especialmente la pequeña y graciosa hija de Blanca Lamana que la visitaban con frecuencia. Era madrina de tres de nosotras. Yo la quería mucho. Desde pequeña, antes de entrar en el convento, cuando bajaba de casa, en la calle Paseo de Teruel de Zaragoza, a jugar con ella en casa de la abuela, hasta este verano pasado en que la hemos visto dos veces, nunca dejé de estar en contacto escrito o real con ella y siempre con el mismo cariño que estoy segura ella también sentía por mi. Su muerte, en circunstancias tan dolorosas en los dos últimos meses, me ha apenado muchísimo. Espero que ahora nos proteja desde el cielo.
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