miércoles, 29 de noviembre de 2006

ha pasado una semana

Ha pasado una semana desde la muerte de la tía Mª Antonia. Me apena muchísimo ver llorar a mi madre, su hermana, y oír llorar -por el teléfono- a mi tía Mª Carmen. parece que ésta no lo lleva bien, le está costando muchísimo superarlo y la echa mucho de menos. También es verdad que ella la visitó cuatro veces en los dos últimos meses en los que la tía sufrió tanto que deseaba la muerte como descanso a tantas penalidades y esto es más duro que los que lo hemos seguido a distancia entre nuestra cómoda rutina. La vida es triste y tiene estos desgarros que en esta cómoda Europa los vivimos atenuados. Cuando pienso en las muchas muertes que se producen en IraK, Afganistán, Líbano, cada una de las cuales ocasionará un dolor semejante a los nuestros en los seres que se han visto privados de los suyos, niños, jóvenes, padres, mujeres... es tan terrible que se explica que nos insensibilicemos en parte ante ello. La vida es efímera. Este término lo acuñaron los griegos, Homero, hace ya tantos siglos, veintinueve ni más ni menos. significa "de un día" y todo lo que tengamos de bueno hay que valorarlo en cada minuto. Ahora estamos tristes por la muerte de la tía pero hay que disfrutar de lo bueno que la vida también nos ofrece aún sin perder esta idea de "Contingencia" que todo tiene. Pasado mañana hubiera sido el cumple de Mª Antonia, ningún año se me olvidó llamarla por teléfono, notar su alegría por ello, y hablar un buen rato porque siempre me decía que no había problema con el tiempo. Quería a la familia y yo sentía que me quería mucho. Cuando el ser que te quiere falta, se nota más, se materializa ese cariño que damos por supuesto en la vida. Habrá que reflexionar y valorarlo sin darlo por supuesto porque cuando falta, duele.

No hay comentarios: