lunes, 4 de diciembre de 2006

la navidad se acerca

mañana ya tengo amigos a cenar. Es un pórtico a las fiestas navideñas que son como un remolino de actividad, sentimientos, gastos, planes, iniciativas y unos cuantos sustantivos más que podría definir si pensara en ellos más rato del que tengo. me gusta y no me gusta. Me da satisfacción y me da trabajo. Las cosas se hacen para que los que nos rodean se sientan felices o se hacen para alimentar la propia estima. Difícil porque a lo mejor es la mezcla de las dos la verdadera motivación. Ahora pienso en los ingredientes del menú que haré para la cena, tiene que ser ligero pero quiero que sea completo, que se digiera bien pero que suscite elogios, que no se salga de lo correcto pero que destaque por la originalidad, que no sobre pero que no falte. De la conversación, controlada para no rozar temas que nos separan, saldrán nuevos planes de viajes, nuevos proyectos en común. Son planes que hacen vida y que engrosan los recuerdos. no sé qué harán los descendientes con tantos recuerdos acumulados en una tan corta vida, porque ellos también tendrán los suyos.
entre sopa y pescado escribo los recuerdos de mis últimos viajes. son largos diarios que, como en el aparato digestivo de los rumiantes, me permiten repetir y degustar los buenos momentos de los días pasados. ya los pasaré a la página.
mientras escribía estas páginas ha sonado el móvil y lo último que podía suponer era la persona que me ha hablado al otro lado. era Francesco Tofanetti, mi amigo de juventud, que de manera intermitente veo en la vida, en esta vida que yo defino como "composición anular", como el estilo de la prosa semítica, que vuelve regularmente a las mismas noticias. La vida también vuelve con algunas personas tras períodos de ausencia. Y es algo bueno.

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